Por qué la patata es el alimento más infravalorado de la despensa española

Hay alimentos que no necesitan presentación. La patata es uno de ellos. Está en casi todas las casas, aparece en casi todas las cocinas y lleva siglos formando parte de la dieta española. Y, sin embargo, en algún momento del camino, dejamos de valorarla como se merece.

La culpa, en gran parte, es de las patatas fritas (que sí, que están muy ricas, pero muy saludables, no son).

Asociamos la patata a su versión más calórica y desde ahí la hemos juzgado. La hemos eliminado de dietas, la hemos mirado con recelo y la hemos relegado a guarnición de segunda cuando no sabemos qué más poner en el plato. Y ese es un error que merece la pena corregir.

Los números que nadie menciona

Una patata mediana cocida ronda las 80-90 calorías. Menos que una manzana grande o que un puñado de frutos secos. Menos incluso que casi cualquier alimento que consideramos ligero sin cuestionárnoslo.

Además, aporta potasio, vitamina C, vitamina B6 y fibra en cantidades que contribuyen de forma real a las necesidades diarias de cualquier persona.

Y luego está el almidón resistente. Cuando cocinas una patata, la enfrías y la vuelves a calentar, parte de su almidón se transforma en una fibra que el cuerpo no procesa como glucosa. El resultado es una digestión más lenta, menos picos de insulina y más saciedad. Bioquímica básica, vaya.

Como decimos siempre, el problema no es la patata, es cómo la cocinamos

Frita en aceite abundante o como acompañamiento de platos ya de por sí calóricos, la patata carga con las consecuencias de decisiones que no son suyas.

Sin embargo, cocida, al horno, en ensalada templada o como base de un plato completo con verduras y proteína, es uno de los alimentos más completos, accesibles y versátiles que existen. Y de los más baratos, ya que estamos.

Un alimento con historia

La patata llegó a Europa desde América en el siglo XVI y tardó décadas en ganarse un sitio en la mesa. Cuando lo hizo, se convirtió en uno de los pilares de la alimentación en todo el continente.

Es difícil imaginarse una España sin ella. La tortilla, el cocido, las bravas, el potaje… Está en los platos más representativos de la gastronomía española porque durante siglos fue sinónimo de alimento completo, accesible y nutritivo. Esa reputación no se construyó por casualidad y es nuestro deber devolverle el lugar que le corresponde.

Lo que dice la ciencia

Varios estudios sobre saciedad han situado a la patata cocida entre los alimentos con mayor índice de saciedad por caloría. Con pocas calorías, genera una sensación de plenitud alta. Para quien busca comer mejor sin pasar hambre, es un dato que merece tenerse en cuenta.

La Organización Mundial de la Salud la incluye dentro de una dieta equilibrada. No como excepción ni como capricho, sino como parte habitual de una alimentación saludable.

Una cuestión de perspectiva

Vivimos en un momento en el que buscamos superalimentos en semillas exóticas y productos con nombres que, a veces, no sabemos ni pronunciar. Mientras tanto, uno de los alimentos más completos, sostenibles y accesibles, lleva décadas en nuestra despensa sin que le prestemos demasiada atención.

No hace falta buscar más lejos, lo tenemos aquí y además ahora, acaba de llegar la patata nueva, así que aprovechemos y disfrutemos de mucho más sabor y muchas más propiedades.